Por qué confundimos las dos cosas: Enamórate de cómo te tratan
Al inicio de una relación, las emociones lo inundan todo.
La emoción, la atracción, las mariposas, la intensidad. Y en ese estado, empezamos a confundir:
Me siento emocionada con me siento respetada.Me siento ansiosa con esto tiene que ser amor.Esta intensidad con a largo plazo me va a tratar bien.
El problema es que la intensidad no es compatibilidad.
Es activación. Es lo que ocurre al inicio de cualquier conexión y especialmente en conexiones que activan las heridas que ya traemos.
Cuando tenemos problemas de apego, podemos estar eligiendo exactamente a las personas que nos hacen sentir ansiosas, y confundiendo esa ansiedad con atracción profunda.
Por eso no alcanza con observar cómo me siento. Hay que aprender a observar cómo me tratan.
Cómo observar el trato real (sin sesgos): Enamórate de cómo te tratan
1. Cómo habla cuando está molesto
Este es el más revelador.
En el conflicto, la impulsividad sale.
La forma en que alguien maneja su frustración, su estrés, su impotencia; eso te dice cómo te va a tratar en los momentos difíciles de una relación larga.
¿Desaparece? ¿Evita? ¿Te hace sentir culpable? ¿Levanta la voz? ¿Dice cosas que hieren?
Una persona que te importa y a quien le importas aprende a comunicarse sin hacerte daño, aunque esté molesta.
No perfectamente, pero hay intención de cuidar.
Si lo que ves en el conflicto te incomoda, no lo minimices.
Eso es exactamente cómo vas a ser tratada cuando las cosas se compliquen.
2. Si está cuando lo necesitas
El amor se muestra en las acciones.
No en las palabras del primer mes, sino en la consistencia de estar cuando se necesita.
¿Está cuando algo te pasa? ¿Aparece en los momentos que no son cómodos ni emocionantes?
Una persona que genuinamente quiere construir contigo va a estar ahí no solo cuando es fácil.
Ese “estar” constante, sostenido es una de las formas más claras de buen trato.